El pasado viernes, Diego Galán publicaba un artículo titulado ‘Ayudar a quién’. En él denunciaba que no es juicioso que las ayudas al cine vayan a parar a películas taquilleras. Si el ministerio que las concede fuese el de industria se entendería, pero no si es el de cultura.
Dice Galán que en vez de apoyar proyectos difíciles, de riesgo, como se apoya una rara exposición pictórica o un proyecto teatral experimental, el ministerio financia, incomprensiblemente, éxitos comerciales. Que además sean de calidad ínfima es algo que yo añado. ¿Debe tener un ministerio “de cultura” esa tarea? Lo dudo, aunque ahora gente como Alex de la Iglesia están radiantes con el cambalache. Sobre los deseos y actuales alegrías del director de la infecta Los crímenes de Oxford ha comentado Galán: “No se tratará de dar más dinero al cine español, sino de repartirlo mejor”.
Habla el ex director del Festival de San Sebastián de las viejas subvenciones a proyectos de riesgo, incapaces de lograr financiación de productores privados: “Hubo un tiempo en que se hacía así, pero ¿y si el guapo que decidía las ayudas tenía intereses ocultos y beneficiaba a amiguetes?”. Así sucedió, y así se trincó con lo que se trincó.
Tras ver lo que escondían aquellas ayudas a proyectos “artísticos”, los funcionarios de turno pensaron que frente a esa rufianesca convenía cambiar de táctica concediendo las ayudas según la recaudación en taquilla. Pero, ay, también así llegaron los engaños. Los grandes productores compraron miles de entradas para maquillar un éxito que no era tal, que no se habían ganado.
Yo no entiendo que se financie con el dinero del contribuyente películas de Alex de la Iglesia, Pedro almodóvar, Antonio Banderas, Santiago Segura o Alejandro Amenábar. Esa gente no tiene ningún derecho a reclamar dinero público que otros que sí arriesgan no tienen. No habría que darles ni un euro.
Es a la gente realmente necesitada de mecenazgo a la que un ministerio que se hace llamar “de cultura” debería apoyar. Sobre todo si lo que proponen es realmente nuevo y arriesgado.
Yo entendería ayudas del Estado a promoción de nuevos talentos, a proyectos de gente joven. Y una sola vez, no como las ayudas a directores primerizos, que es sólo una manera de que las productoras consigan más ayudas por un chaval que diga cuatro cosas y luego lo tiren a la basura.
Si las ayudas quieren hacer revivir el cine español, que apuesten por la gente de talento probado con cortometrajes.
Comentario by Israel Nava — June 17, 2009 @ 10:09 am
Israel: Se podría hacer un librito de terror que se llamase “Yo fui director novel y me exprimieron a gusto”.
La lista de caído es combate es larga.
Comentario by IVÁN REGUERA — June 17, 2009 @ 10:15 am
Casi siempre era un pringadillo y acababa dirigiendo la peli el ayudante de dirección.
En Facebook andaba comentando este texto tuyo y surgieron ideas como las de que las pelis que recauden dinero y tengan subvención, que devuelvan un porcentaje para seguir produciendo pelis. Amos, como un banco.
El caso es que si se implanta ese modelo quiebra el primer año, sobre todo si se sigue subvencionando “este” cine…
Comentario by Israel Nava — June 17, 2009 @ 7:47 pm
El tema es delicado. Y a mi juicio imposible de resolver, sobre todo si hablamos de dinero público, porque siempre existirá picaresca. Y mucha. Además, hay que pensar lo que diría la gente (yo entre ellos, posiblemente) si se utilizasen fondos públicos para financiar cine experimental. Como ya ocurrió en Portugal donde, si no recuerdo mal, se montó un pollo enorme cuando se supo que una película que consistía básicamente en 90 minutos de gatos maullando se había financiado con dinero estatal. Ante una cosa así yo también me mosquearía cantidad, más teniendo en cuenta la que le está cayendo a miles de personas que ni siquiera tienen garantizado el condumio diario.
¿Solución?. Difícil, desde luego. Creo yo que en esta ocasión habría que dejar a un lado “lo público” e incentivar el mecenazgo privado. Algo así como un plan ADO pero para el sector cultural. Bien montado y estructurado podría funcionar. También habría hueco para el fraude, claro, pero eso es inherente a la condición humana, y lo que es seguro es que habría un margen menor para defraudar, si las cosas se hacen como se tienen que hacer. Coño, si alguien quiere resucitar “experimentalmente” el Dogma 95 o la Nouvelle Vague esa por mí perfecto, pero que lo haga con su dinero, y no con el de los demás
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Comentario by Leo — June 19, 2009 @ 9:27 am
Leo: Buen planteamiento. Y nada descabellado. Lo público, cero, es necesario. Para respaldar fundaciones, talleres, escuelas, óperas primas… El cine es el arte más caro que hay y no me parece mal que tenga un respaldo público.
Pero de ahí a ayudar a Santi Segura…
Comentario by IVÁN REGUERA — June 19, 2009 @ 10:17 am
Iván: Estoy de acuerdo contigo en el sentido de que el apoyo público al sector cultural (no sólo al cine)es necesario, pero no en la forma que lo ves tú, invirtiendo directamente el dinero en la producción de cine. En mi opinión insisto en que sería más lógico invertir ese dinero en incentivar el mecenazgo privado, por ejemplo con deducciones fiscales. Una vez más, creo que el ADO sería un buen espejo en el que mirarse. Está claro que la inversión directa de pecunio estatal en el sector cinematográfico no funciona, y eso es algo que tiene que cambiar.
Comentario by Leo — June 19, 2009 @ 12:30 pm