Algún día debería realizarse una rigurosa estadística, algo que siempre está de moda, y más en el mundo del cine, para mostrar a los productores golfos que han dejado pufos en sus rodajes. Iba a ser la de San Dios.
Hace tiempo, publiqué un artículo a cuenta de la incompleta Ley de Cine titulado ‘Hecha la ley, hecha la trampa’. Poco ha cambiado desde aquello. Los beneficiados por la ley de cine sociata son los mismos de siempre. Los de la ceja de ZP, la limosna eterna, el compadreo ministerial, el tan patrio “¿Qué es de lo mío?”.
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