Desde que publiqué aquel post sobre mi adiós a la SGAE han sucedido varias cosas. Lo primero, que en cuanto quise hacer efectiva mi baja me contactó el responsable de la SGAE Norte, Javier Vidal. Un hombre muy agradable y convincente que me pidió que dejara la baja en suspenso y que visitara la sede de la sociedad en Santiago para que viera lo que hacen por el socio. Bonita choza, como dice un colega. Luego pude conocer otras facetas de los derechos de autor y de esta sociedad de gestión.
No creo que haya nadie que cuestione los derechos de autor: tu obra es tuya. Nadie debería ganar dinero a costa de tu trabajo a menos que des permiso. Otra cosa es como se hacen valer los derechos de autor y con qué legislación se aplica.
Con la boca pequeña muchos dicen que el famoso canon es una medida injusta para cumplir con los derechos de copia privada. Muchos otros que la cantidad es ínfima y que sirve para reparar una injusticia.
Respondiendo un poco a don Manuel Ríos Sanmartín, la cuestión no son los céntimos de euro que se aplica a los distintos soportes. Lola Flores también era muy graciosa con su “un español, una peseta“. Si cae de cajón: cantidad pequeña pagada por mucha gente da un buen importe. Lola Flores al menos era honesta y decía que era para pagar la multa que Hacienda le había impuesto. Si hubiera sido en la actualidad, en la era de internet, hasta hubiera conseguido una buena colecta con donativos via PayPal, etc…
Sin embargo el canon digital radica en aplicar a soportes un presunto uso “ilegal” por parte del consumidor. No es la cantidad, es el concepto. Y el concepto es una micromulta por algo que no se ha cometido y que se puede reclamar. Pero al resto de los mortales no nos compensa, por eso pasamos de hacerlo y el canon se aplica.
Ahora me entero que, como socio, existe una legislación con respecto a las sociedades de gestión en las que del 1 de octubre al 31 de diciembre nadie se puede mover de la entidad en la que está. Del 1 de enero al 30 de septiembre se tiene tiempo para pedir la baja en la antigua entidad (como hice hace unos meses) y el alta en la nueva entidad. Todo esto para que la portabilidad se haga… ¡al año que viene! O sea, que yo en 2010 recién inaugurado me doy de baja en SGAE y de alta en DAMA, por ejemplo, y ésta última me empezará a gestionar las obras en 2011.
Como no quiero extenderme demasiado, quiero dejar claro mi punto de vista, siendo en la actualidad socio de la SGAE, sobre la polémica de los derechos de autor, la industria audiovisual y su ejecución. Espero ser tan razonable como Enrique Dans en su decálogo por los derechos fundamentales en internet.
1.- España es un país de pillos. Todo lo gratis llama la atención. Pero lo barato sale caro. Esta lección no todos aprenden ni quieren aprender. Otros son masoquistas y no la aprenden por mucha basura que vean y compren. Contra el masoquismo y el mal gusto no hay nada que hacer; eso no nos obliga a hacer basura para contentar a unos pocos. Hay que educar en unos valores técnicos y artísticos mínimos. Qué menos que mencionar esto para los “creadores y autores”, ¿no?
2.- No creo que haya ni una sola persona en España que tenga contacto con internet y que no haya escuchado un disco o visto una película proveniente de la red. Socios de la SGAE y su familia incluídos. La hipocresía es total. ¿Es que las sociedades de gestión van a ser una nueva iglesia que considere internet un pecado y que meta en prisión, a la manera de la Inquisición, a alguien con un mp3? Es imposible parar internet, pero se quiere hacer. Si no me hacen caso a mi, que se lo hagan a Alex de la Iglesia.
3.- Siempre ha existido el intercambio de música y películas. Internet lo ha multiplicado y también ha empeorado y dispersado el gusto del consumidor. Frente a eso, ¿qué está haciendo la industria aparte de quedarse atrás? ¿Se creen que un usuario de internet se arriesgaría a meter un virus en su ordenador o ver algo con mala calidad sabiendo que puede escuchar música online, de calidad y de forma económica? ¿Conocen Spotify? Yo soy usuario Premium. Tengo una HTC Magic. Ahora mismo estoy escuchando Rough Justice de los Rolling Stone.
4.- Internet llega a lo que la industria no llega. El soporte físico tiene limitaciones. Internet las elimina. Discos que ya no se encuentra por coste de reedición se pueden escuchar en la red. ¿Prefieren que el disco se pierda en el tiempo y nadie lo aprecie? ¿De qué sirve entonces la obra?
5.- No nos escudemos en la legislación, por que las leyes pueden ser profundamente injustas e inmorales. La ley es lo que se consigue aprobar en el Parlamento. Y todos sabemos cómo es la política en este país.
6.- SGAE debe replantearse urgentemente el trato con el consumidor. Debe mejorar muchísimo su imagen, si es posible. Debe dejarse de comportarse de forma chulesca y policial. Con razón o sin ella. Que una sociedad sea grande no quiere decir que deba ser abusona e intimidatoria.
7.- Por otro lado, sobre la piratería patria ya hablé en su momento. También sobre cómo orientar un nuevo audiovisual. Y digo nuevo por que este está hecho unos zorros y habrá que empezar de cero a construir, de verdad, un negocio audiovisual y cultural. Un negocio en el que hagamos algo que pueda interesar, barato, y que podamos recaudar más de lo que invertimos. No nos queda otra.
8.- Soy técnico audiovisual, pero he hecho un par de tonterías como autor. Por eso estoy en la SGAE. Otra cosa no tendrá, pero comerciales pesados… El caso es que como técnico, más que autor, he invertido dinero en una cámara y magnetoscopio HDV con el fin de ofrecer servicios y alquilar. Por lo tanto yo me pregunto: ¿a qué viene CATA? ¿A qué viene invertir en material audiovisual y hacer competencia desleal a empresas y autónomos que nos queremos hacer un hueco? ¿Se quiere convertir la SGAE en el estudio de postproducción de todos sus socios? Si la mayoría de los socios son de la SGAE, ¿qué queda para la iniciativa privada? Como consumidor, técnico y miembros de la SGAE estoy jodido por partida doble.
9.- Hay muchos ejemplos de artistas y autores que se adaptan a los nuevos tiempos y han conseguido, contra todo pronóstico y frente a tanta masificación musical y cultural, un hueco y el favor del público. ¿Qué más hace falta para animarse a construir una estructura nueva de negocio? Filmotech, Spotify, Yodecido, PixBox…
10.- Por todo esto, el día 1 de enero de 2010 la SGAE tendrá por fax la comunicación de mi baja como socio.



[...] gremial o social siempre es deficiente, metáfora del sistema político que tenemos. Tras mi anunciada baja de la SGAE estaba planteándome irme a DAMA, pero viendo a un nervioso director de cine, falto de palabras, [...]
Pingback by Yojimbo was here » 59 segundos y pocos primeros — December 18, 2009 @ 12:14 pm
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Comentario by JinLeeHui — July 30, 2010 @ 7:42 am